23 mar 2012

Viernes 23 de Marzo, 2012

(Foto: Cristina Gutiérrez)

El pasado 21 de Marzo se celebró el “Día Internacional de la poesía”, lo recordamos, aunque en la cátedra no necesitamos un día especial para celebrar la poesía y para vivirla, además, cada miércoles es un regocijo, reunirnos e intercambiar experiencias, libros, amistad y risas.

Estas dos últimas semanas también pasaron cosas interesantes, Alejandro García dictó con el apoyo del C.E.L.Y.L. el taller “Cine y Literatura, un matrimonio por amor al arte” en el que durante dos sesiones hablamos de cine y literatura, y la relación dialéctica que existe entre estas artes; se toman da la mano, el lenguaje cinematográfico y literario toman prestados tantos elementos entre sí, que esta relación “matrimonial” es innegable.

Por otra parte, algunos participantes de la cátedra, estamos asistiendo al taller “Cuando la poesía conmueve”, con el poeta Benito Mieses, los jueves a las 4p.m. en la casa de la Poesía “Rafael José Álvarez”, donde a través de conversaciones amenas y a partir de su experiencia, el poeta Mieses promueve un acercamiento a la poesía desde la apreciación, la creación literaria y diversas dinámicas.

Las reuniones de la cátedra siguen con buen ritmo, siempre enriquecidas con los diversos aportes de cada uno de los participantes.


Adrineli Canelón, siempre con sus buenos aportes, esta vez trae para compartir con nosotros un hermoso poema de Jaime Sabines:

“No es que muera de Amor”

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.


Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima

y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.


Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.

Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

Daniela Romero con toda su pasión y sensibilidad revive a Yalal ad-Din Muhammad Rumi al leer poemas de ese célebre poeta místico musulmán. En esta ocasión dos excelentes poemas:

¿Quién hace estos cambios?

Disparo una flecha a la derecha
Cae a la izquierda.
Cabalgo tras de un venado y me encuentro
perseguido por un cerdo.
Conspiro para conseguir lo que quiero

Y termino en la cárcel.
Cavo fosas para atrapar a otros
y me caigo en ellas.

Debo sospechar
de lo que quiero.





Muy bien, lo sé – y no acostumbro

a hacer hipérboles-

Que aquél que este sustento de mi alma

vendría a verme.

Si coro detrás de él será difícil

Que mi amor lo alcance

Pero déjame sentarme quieto y relajado

Y él vendrá sin penurias para mí.

Hasta que busques no encontrarás,

esto es verdad salvo para el amante:

Tú no puedes verlo estando ciego,

hasta que lo descubras.

María de Los Á Lugo compartió algunos poemas del inmortal César Vallejo, ese poeta peruano que aunque ya no está entre nosotros físicamente, su obra sigue siendo una lectura obligada y actual para cualquier latinoamericano o ciudadano del mundo. Dos poemas:


Espergesia



Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día

que Dios estuvo enfermo.

Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que mastico... y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de ferétro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.

Todos saben... Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.

Masa

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: "¡No mueras, te amo tanto!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
"¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando "¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: "¡Quédate hermano!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar...


Rafaella Núñez compartió un texto desgarrador de Antonia Palacios,

“Estoy muriendo de amor”

Estoy muriendo. Estoy muriendo de una muerte lenta, callada, sin ruido. Estoy muriendo sin morir. Estoy llena de muertes. Muertes que pasan como sombras por mi rostro. Muertes que huyen y que nunca alcanzo. ¿Cómo alcanzar mi muerte única? ¿Cómo elegirla entre tantas muertes que me acosan? Estoy muriendo de la muerte como sola compañía, y la muerte penetra a mi casa, pisa mis alfombras, toca mis cristales, apaga mis campanas. Estoy muriendo de una muerte dura, implacable. Una muerte que me va desollando y va dejando en carne muerta mi carne viva. Estoy muriendo de una muerte espesa, violenta, una muerte que juega con mi aliento el juego de la muerte, y lo toma y lo deja, lo desata y lo anuda, lo lleva a sus postrimerías, lo regresa a sus comienzos. Una muerte que me hiere sin sangre derramada y me va socavando lentamente las entrañas. Estoy muriendo… Y de pronto parece que la muerte alumbra. Que es sólo sombra el sueño de la vida, que el aire de la vida es soplo muerto, vacuo estrépito el grito del amor. Que esta vestidura que palpita sólo tiembla y se aquieta ceñida por la muerte. Y de pronto parece que ya no estoy muriendo. Que he alcanzado a la muerte sin morir.

Jesús Lugo compartió con nosotros fragmentos de la novela “Ciudad de Huesos”, de Kaandra Clear, una obra donde “Demonios, hombres lobo, vampiros, ángeles y hadas conviven en esta trilogía de fantasía urbana donde no falta el romance”.

La profesora Maylen Sosa compartió con nosotros algún cuento picaresco del Marqués de Sade, los cuales ud puede disfrutar en esta página: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/sade/mds.htm

Liwin Acosta amenizó la noche con los conceptos satíricos de Bierce Ambrose en su “Diccionario del Diablo”; conceptos como:

Amor, s. Insania temporaria curable mediante el matrimonio, o alejando al paciente de las influencias bajo las cuales ha contraído el mal. Esta enfermedad, como las caries y muchas otras, sólo se expande entre las razas civilizadas que viven en condiciones artificiales; las naciones bárbaras, que respiran el aire puro y comen alimentos sencillos, son inmunes a su devastación. A veces es fatal, aunque más frecuentemente para el médico que para el enfermo.”

Antipatía, s. Sentimiento que nos inspira el amigo de un amigo”.

O

Muerto, adj. Dícese de lo que ha concluido el trabajo de respirar; de lo

que ha acabado para todo el mundo; de lo que ha llevado hasta el fin una

enloquecida carrera; y de lo que al alcanzar la meta de oro, ha descubierto

que era un simple agujero.”

¡Geniales todos¡ También compartió un ensayo de Isaac Morales Fernández, “El hedonista comprometido”; un texto interesante que habla del proceso de crecimiento de un escritor, adolescente, joven, adulto, y de cómo diversos elementos y realidades van apareciendo e influenciándole.

Por último no queda más anunciarles o recordarles si ya lo sabían, que en los días 25, 26 y 27 de Abril se estará desarrollando el “Encuentro de jóvenes creadores”, en el que se pretende dar estímulo y difusión a los jóvenes escritores que hasta ahora han publicado muy poco o nada; este encuentro se desarrollará en la sede de la U.N.E.F.M. núcleo “Los Perozos”; más adelante estaremos dando información para que todo aquel que desee participar pueda inscribirse.

No queda más que decir que un hasta siempre! Felices días de descanso en Semana Santa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario